viernes, 24 de julio de 2009

Vencido y desarmado

Buena semana para la ascética, porque para el resto he hecho aguas en todos los frentes, pero mayores. He ido dejando en blanco día tras día las casillas del entrenamiento, y por utilizar alguna de aquellas arcaicas preposiciones que nos obligaban a memorizar en la escuela, ora por no haber dormido, ora por tener el intestino parlanchín.

No será que no lo intento: esta mañana, frustrado por la pertinacia de la adversidad y esta semana tan insulsa, me he tirado con decisión al JC1 aunque solamente fuera para rodar media hora, para finalmente dar con mi cuerpecín entre unos matorrales y dejar atrás una pequeña parte de mí, y de vuelta al portaaviones con un solo motor. No deja de tener una simpática componente bucólica, casi podía sentirme como un pastorcillo en la montaña en pleno uso de sus facultades rectales, faltaban sólo las cabritas importunando curiosas tan íntimo acto, pero lo que son kilómetros corridos en la semana han sido solamente 10.

Mientras mis excompañeros completaban ayer la I Travesía del estanque del Retiro, cuyo reportaje espero impaciente en el blog de Vicente.

Pues eso, corazones de verano, que la fuerza os acompañe este fin de semana, que si la energía no se crea ni destruye sino que se conserva, alguno se está quedando con mi parte.

miércoles, 22 de julio de 2009

En el dique húmedo

Otro día más sin ponerme las zapatillas, porque otra noche más con déficit de sueño me ha invitado a dar la vuelta cuando sonó el despertador a las 7. Para desquitarme, este mediodía me lo he pasado en maceración nadando más de una hora, 2,5 kms. De seguir así voy a dejar a David Meca como a un velocista acuático.

Por cierto, mis agradecimientos a las parejitas hetero (y homo…) que han estado refocilándose en la piscina, por mantener la temperatura del agua elevada. Un poquito de asco sí me da, al pensar en todos los tipos de sustancias que puedan verter.

Me gusta nadar. Permite pensar en mis cosas, o evadirte, y aunque no tienes la posibilidad de contemplar el paisaje como cuando corres, te proporciona mucha serenidad. Y es como correr, ¡cuando sales del agua te quedas inmensamente a gusto!

martes, 21 de julio de 2009

Quién me mandaba a mí

La semana pasada empezó con muy buen pié y mano, porque desde mi nueva ubicación me lancé a diversificar riesgo deportivo, más por diversión que por tener claro pasarme al lado oscuro del triatlón, y reduje las habituales 6 sesiones de carrera semanales a 4, incorporando 3 de natación (total 4,5 kms) y 1 de bicicleta (22 kms).

Así, el viernes me atornillé el casco y con la fresca del mediodía me lancé a explorar mi circuito de 10 kms por el Juan Carlos I, con la sorpresa de que cuando se recorre al doble de velocidad que a pie resulta tener de todo: giros, subidas y bajadas empinadas, llanos… lo que te mueve entre 10 kms/h y 38 kms/h. Total 22 kms en poco menos de 1 hora, que según me han comentado ciclistas no deja de tener su mérito al ser MTB. Y sobre todo, lo pasé muy bien. Tiene hasta puntos de técnica, algún frenazo de novato tuve que pegar para no salirme… Me pica un poco el gusanillo de probar una bici de carretera, a la que tendré que poner ruedines porque nunca he montado.

El domingo me di cuenta de que llevaba acumulada la irrisoria cantidad de 42 kms a pie y decidí apuntarme una tirada larga, como manda mi plan para la media de Valladolid. El objetivo eran 85 minutos, pero con la emoción del ritmillo de 4:30 sin mucho sacrificio terminé completando una media maratón en 1:35. La organización fue malísima, aunque quedé el primero en todas mis categorías. Sin venir a cuento esa tarde me vino un dolor detrás de la rodilla, confirmado el lunes por la mañana con cojera y un rodaje de 6 kms a 5:30. Por cierto, para colmo de males, no os podéis imaginar lo concurridos que están los baños del JC1 antes de las 8 de la mañana, hay un auténtico Movimiento Popular de Liberación Intestinal. Estaba hasta Murphy, que me metió en el único cubículo sin cerrojo, el muy perro.

Por prudencia me regalaré el martes, si es que quien mucho abarca poco aprieta. A ver que tal la piscina, ¿nadaré o arponearé?