Ayer parecía que iba a ser así, después de nadar un par de kilómetros decidí correr un rato bajo la lluvia por mi recorrido habitual junto al río, cuando al poco me encontré... que no había camino. Se encontraba bajo el agua de un Pisuerga más crecido que Muchachito de Valladolid después de su última carrera (;)), arrastrando troncos y barro a una velocidad pasmosa.
Aturdido, decidí retirarme para regresar hoy por otro recorrido con fuerzas renovadas, si eso se puede llamar a nadar antes una hora (3 kilómetros, creo, porque no soy capaz de recordar los largos a partir del quinto... si no soy capaz de contar haciendo ejercicio, imaginaos escuchar música). Finalmente me he castigado con 10 kilómetros, que en mi vida me he visto en tanto aprieto. Qué pesadez de piernas, y qué cansancio el resto del día... peor que una media maratón, que habría terminado en menos tiempo.
Y lo peor, paradójicamente, que hiciese un día espléndido, que me hacía pensar continuamente en el fanfarrón de Saddam y "la Madre de Todas las Batallas". Si pillo al del tiempo, le doy una colleja.
Buen inicio de semana a todos.