jueves, 24 de junio de 2010

¡Inmisedicordia!

Pasamos del invierno al infierno en unas pocas semanas. Y hoy, el secarral del JC1 ha sido testigo y causante de mis sufrimientos. 40º en las marquesinas, el aire caliente elevándose como fuego del asfalto para oprimir los pulmones y yo intentando terminar un diez mil para irme a casa con los deberes hechos. Tres paradas técnicas en la fuente para devolver el estropajo de mi garganta a su estado original, y unos decentes 49 minutos para 11 kms, notable en un rodaje pero insuficiente en una competición. La duda, ¿sería capaz de dar más con esta temperatura, después de una hora larga en bici?

Sudando en el Juan Carlos.

 

miércoles, 23 de junio de 2010

¡Sapristi, el verano!

Pobre Don Pantuflo, siempre persiguiendo a Zipi y Zape hacia arriba, ignorante de que sus vástagos le utilizaban de liebre para sus sesiones de cuestas. En eso pensaba yo mientras daba unas vueltas al circuito pedestre que la organización del próximo triatlón del Juan Carlos I ha diseñado, pletórico de cuestas y en especial un tramo de 50 metros en el que más de uno echará "pié a tierra" y caminará.

Porque zapateta, ya me gustaría tener las piernas de los Zipizape dando vueltas como un molinillo, o en su defecto las de Gómez Noya en el pasado triathlón de Pontevedra (un diez mil en 29 minutillos de ná). Especialmente en estos días en los que las temperaturas nos empiezan a acarician con 38º que marcan las marquesinas de los autobuses. Se acabaron mis sesiones de correr al mediodía y empiezan las matinés. Ventaja, la hora del almuerzo queda libre para nadar, siempre que lo permitan las medusas que flotan en la piscina olímpica del L.A.

Y como el verano es temporada de lectura, comentar algo curioso del libro que estoy leyendo, The Face of Battle, de John Keegan. Me ha sorprendido conocer que Hitler era un runner, un mensajero que corría llevando informes cuando fallaban el telégrafo, las palomas mensajeras y demás medios de comunicación de la WWI. Pena no hubiera seguido corriendo, seguro que se le habría quitado toda la mala leche.

domingo, 20 de junio de 2010

Fin de fiesta con subida a Canencia

Hoy quedé con otro Tripi residente en Madrid, y subimos el puerto de Canencia, de segunda categoría, 1524 metros. Como un reloj, he ido y vuelto en el mismo tiempo que hace unos meses, pero esta vez sin caída por medio. Eso que la sensación ha sido de mayor velocidad, puesto que hoy he probado un nuevo acople en la bicicleta, que te permite ir tumbado sobre el manillar.

El tiempo de esta semana ha sido de lo más traicionero. Hoy amanecía claro el día, por lo que me equipé de corto, sin llevarme unos manguitos o siquiera una camiseta interior. Así, bajando del puerto, sin dar pedales en unos kilómetros, he llegado a tiritar, deseando poner el motor a tope para subir temperatura.

Pero gracias a este tiempo raro, el martes pude entrenar en la piscina olímpica del L.A. yo solo en compañía de mi neopreno y de un grupo de socorristas acurrucados bajo un tejadillo porque llovía. El jueves volví a nadar solo, pero sin pretenderlo, porque no llevé traje y cuando salí del agua no sentía los pies, tuve que correr varios kilómetros para recuperar los dedos.

Esta semana se han abierto las inscripciones del triatlón del Juan Carlos, hay una versión sprint para los federados y medio sprint para los populares. Me he apuntado a la primera, relamiéndome de hacer un triatlón en "mi" parque y contarlo aquí.

Y para acabar, para mi colección de cretinos del anillo verde, he encontrado un nuevo ejemplar: el Ciclista Dorsalis, un osado deportista que necesita mostrar a todos que sus saltos por los bordillos en los semáforos y maniobras imprudentes están refrendadas por el dorsal de esa carrera que corrió con su bici, que ya empieza a amarillear pero no lo quita.

Saludos y buena semana.