lunes, 13 de septiembre de 2010

Un lunes al sol

Hoy ha vuelto el calor para recordarnos que la estación sigue siendo el verano. Y con este sofoco no dejan de pasarme cosas estúpidas, sin importancia pero no por pequeñas no poco irritantes.  Por enumerar algunas, me ha picado una avispa mientras bajaba por una cuesta en curva a más de 30 por hora, se me ha caído la mochila del transportín varias veces, he tirado una bicicleta aparcada junto a la mía y por recogerla han caído las dos, en la piscina no ha dejado de entrar agua en las gafas y he tenido que ajustarlas n veces, se me han olvidado los tapones, en el take away me he quedado sin mi ensalada favorita, y para colmo de males se ha abierto el contenedor, derramado la salsa y partido el tenedor. Hay días que uno no debería levantarse de la cama.

Hablando de mi libro, ayer hice mi primer entrenamiento de cadencia en bici. He verificado lo difícil que resulta mantener una media de 90 revoluciones por minuto, cuando ni siquiera llego a las 80. Ya tengo otro objetivo para el otoño, además de mejorar mi técnica en piscina. Hoy un monitor me ha confirmado que deslizo bien pero que aún tengo puntos para corregir. Algo que ya sabía, pero que por otra parte me alegra porque sé que lo mío en el agua tiene remedio.

Con la línea de los libros, después de leer al corredor-escritor Muramaki, visualizo la media de Valladolid del domingo de otra forma. No he hecho ninguna preparación específica y que se me vuelvan las piernas de chicle si me apetece correr 21 kms, pero supongo que tendré que ir e intentar disfrutarla, sin ánimo de tiempos ni comparaciones con anteriores ediciones. En este sentido este señor y su existencialismo sí son un referente. Otra cosa es que me apunte a los 10 kms de Madrid corre por Madrid, para lo que tengo de plazo esta semana. El canje de una mañana en bicicleta por 40 minutos corriendo no me resulta muy tentador… aunque he empezado a leer “Sé lo que estás pensando”, de John Vernon, y quizás una novela de psico killers me anime a un poco de acción competitiva. ¡¡¡Sub 40’… sangre!!!

 

 

martes, 7 de septiembre de 2010

Tuiteando posts

Me han donado una blaberri y como me gusta mucho exprimir las posibilidades de los cachivaches he buceado en sus aplicaciones, entre ellas el Twitter, pero después de escarbar un poco creo que de momento paso. No es que tenga mucho que contar en mis posts últimamente, pero me parecen muy frías esas sentencias deslavazadas que están  “twiteadas” por ahí, todas llenas de arrobas y nombres de fantasía y lo que es peor, nimiedades. Pero como se me ha pegado un poco voy a telegrafiar mis deporticias.

Estoy leyendo el libro de Murakami de lo que habla cuando habla de correr. Me parece entretenido, pero no excesivamente. He leído posts más divertidos e interesantes en los blogs que leo habitualmente e incluso me atrevo a decir que en el mío. Y por favor, que alguien enseñe a este hombre a hacer series o por el estilo, está atascado en su entrenamiento. La cifra de 10 kms al día como obligación es hermética. Los corredores somos dogmáticos, cuando nos entra algo en la mollera es difícil cambiarlo.

Casi se acabó el verano y para mí la temporada de triatlón. Finalmente no he podido inscribirme al tri de Comillas el día 11, y por otra parte no estoy muy fino corriendo, porque en todo el mes de agosto corrí 80 kms. Me las voy a ver canutas en la Media de Valladolid, con este exiguo kilometraje. Hoy para empezar a sacudir la caraja del verano, después de un par de sesiones de farlek la semana pasada he atacado 6 miles y me ha salido una sorprendente media de 3:47.

El mes de agosto lo dediqué a nadar, prácticamente todos los días de mis vacaciones en el mar. Después de un año nadando recurrentemente, creo que entre las clases y la práctica he mejorado, ahora soy capaz de hacer 10 series de 100 metros en un ritmo aceptable, y en una hora nado 3 kilómetros en piscina. Me queda que aprender, por lo que me he vuelto a matricular en Aqua.

También pude entrenar toda una semana seguida con la bicicleta. No tengo problemas para hacer kilómetros, el pasado domingo pasé de los 100 en solitario, pero creo que debo trabajar la cadencia para conseguir un pedaleo de 90-95. Para entrenar ese objetivo este otoño, he comprado el sensor de cadencia para el Garmin 405 (lo más barato, en www.rei.com) y he cambiado el cassete de 11 x 23 piñones a 12 x 27, para no subir las cuestas trabado. He perdido el desarrollo más largo del piñón 11, pero me da igual porque en rodaje llano no suelo poner menos que el 17.

También he comprado en las rebajas unas zapatillas de triatlón para la bici, unas Shimano (en Chain Reaction). Sobre todo para poder dejarlas atadas con gomas a los pedales y no dar saltitos para ponérmelas, ni intentar enganchar el pedal mientras a mi alrededor la gente sale zumbando.

Ahora unas @@@@corriendoeneljuancarlos y ya está el post. J

domingo, 29 de agosto de 2010

27ª Carrera Virgen del Villar: Operación Mendrugo

Un año más se aproximaba la primera carrera pedestre de la temporada, los 10k de Laguna de Duero (Valladolid), carrera BBB (buena bonita y gratis), muy conveniente para sacudirse el marasmo post vacacional. El aprendiz de triatleta no se encontraba en su mejor forma de carrera, después de un verano dedicado a los triunfos natatorios y a la bicicleta.

Por tanto, el tri-globero, muy satisfecho con la idea, decidió plantear la carrera como un entrenamiento de transición, con un rodaje previo en bici de 40 kms. Manos a la obra, los engranajes de la organización se movieron una vez más para conseguir un amigo que recogiera el dorsal, una semicítrico que proporcionase las zapas y vigilase la bici y una familia como público abnegado dispuesta a aplaudir cualquier actuación del nivel que fuera. Sin incluir el mono de tri, gel, portadorsal, y demás impedimenta triatlética. 

Así, el aprendiz de brujo se lanzó a la carretera muy decidido a superar el exigente entrenamiento del día. Pedaleo rápido, cadencia, cadencia, cadencia. Alguno más de los kilómetros previstos, al habitual y al mismo tiempo cansino 30 por hora de media (¿llegaré a superar este ritmo algún día?), y con buenas sensaciones, entrada en el pueblo...

... para ver cómo una larga fila de corredores de todos los tipos, ritmos y colores recorrían ya el circuito que tantos honores debía proporcionarme: había equivocado la hora de salida en 30 minutos. Mi pequeño público privado, decepcionado y con caras tristes. Yo, con cara de membrillo, viéndolo sin creerlo. Mi amigo corriendo más de 5 kms con un dorsal doblado en el bolsillo.

Más tarde, sacudiéndome la estupefacción y el sinsabor, pude rodar media hora fuerte, algo más de 7 kms, para no dejar en el tintero los planes del día. Estas situaciones empiezan a ser una costumbre. La maldición del pulpo..¿?