miércoles, 8 de diciembre de 2010

Crismas Chopin

He estado a un click de comprarme un par de zapatillas. O dos. Cada vez estoy más convencido de que los zapatos con excesiva amortiguación estropean la técnica de carrera a los corredores de un peso medio-ligero, porque nos acomodan a dar talonazos, lo que implica un mayor impacto amén de la desaceleración. Cada vez intento, sobre todo en las sesiones de calidad, adelantar la pisada hacia los dedos huyendo del talón. Pienso muchas veces en el chanclo runner que describí en un post anterior.

Por eso barrunto desde hace tiempo unas zapas ligeras para competir y su modelo con clavos para los crosses, en concreto las Brooks T6 y las Brooks 12 XC. No conozco la marca pero he leído buenas críticas de su calidad precio.

Finalmente lo he descartado por sobriedad, acabo de estrenar unas Pegasus y para larga tengo unas Vomero casi nuevas. Sin contar mis tres pares de zapatillas para la bicicleta (verano, invierno y triathlon, imprescindibles, ¿no?).

No obstante quiero dejar aquí el enlace, se trata de una tienda de Bristol con unos gastos de envío ridículos, 3 libras, una buena selección de ofertas de modelos anteriores y buenos precios para los actuales. Si alguien la conoce o la prueba que deje un comentario. http://www.easyrunner.co.uk/

¿Qué es más importante, el indio o la flecha?

martes, 7 de diciembre de 2010

El Umbral de la Lluvia

Cae y cae cada día del puente. Nubes, lluvia fina, gorda, a veces hasta algo de sol. No me gusta hacer series bajo la lluvia. No por mojarme por arriba, que me encanta, sino por tener que esquivar charcos para no mojarme por abajo. No me gusta correr con los pies mojados. Ni patinar.

Hace tiempo que tampoco ruedo a ritmo de conversación porque casi siempre corro solo. Me agobia ir lento, me duele todo. Por eso estos días corro fuerte, corro recio, le doy a la patata al ritmo de umbral. O sea, rondando las 170 pulsaciones en las que empiezo a producir lactato para mí y todos mis compañeros que hollan el JC1.

Casi al atardecer, me cruzo con un joven runner con medias de compresión. El hábito a veces hace al monje. Y no pensaba en ese heavy que vi en el concierto de Alice Cooper, yo con mi jersey de PdH y él maqueado de antisistema con un iPhone 4g. Ejem.

Si te topas con alguien que conserva el chip de su última maratón en la zapatilla, descuida, no es de los que le dan mucho. Si lleva medias de compresión, desconfía. Si te cruzas con él y al cabo de 500 metros ha dado la vuelta y lo llevas en la chepa resoplando, es porque a) está haciendo series a un ritmo extrañamente progresivo que se incrementa al cruzarse contigo b) se ha picado y busca un poco de emoción.

Pero en esta ocasión yo llevo la camiseta trampa de los Tripis, y aunque lleve ya 8 kms a 4:15 no voy a dar gusto a nadie. Toca sufrir un poco, y cada intersección invita a abandonar la contienda. Pero no, hoy me da por terminar lo que he empezado. Sale un kilómetro a 4 y ya vuelvo a cabalgar en soledad. De camino a casa un poco de relax para terminar los 11 en menos de 47'.

Me gustan esos ritmos de umbral. Justo en la frontera del sufrimiento, no te dan tregua para evadirte y dejar que tu mente te engañe pensando en las mil y una historias que siempre contiene, para que las piernas se tomen un respiro. Tienen mucha ventajas, el cuerpo se inmuniza al lactato y te quedas deseando más velocidad el día de series. Sólo un animal trotando en el campo.

Y la lluvia, cayendo paz.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Los descontroladores

Estos dos días la noticia gira en torno a estos antipáticos personajes que sin otro pecado que tener sueldos de 5 ceros sin que nadie consiga aclararse ni los méritos ni el esfuerzo, intentan mantener sus condiciones laborales a cualquier precio.

Porque estrés y responsabilidad tenemos todos... incluidos muchos mileuristas, porque lo que para un humilde piquetero con kit de panfletos, pintura en spray y silicona para sabotear cerraduras llevaría los trabajos de Hércules, para estos señores ha sido tan fácil cómo levantarse de su silla y marcharse a casa.

A mí me da la impresión de que el objetivo de un trabajador cuando se pone en huelga es fastidiar al mayor número de gente, cuantos más mejor, para que el cabreo colectivo ejerza presión contra el empresario de turno. Algunos como en este caso tienen mayor fortuna que otros, lo siento por los sexadores de pollos, es lo que tienen las profesiones liberales.

Recuerdo olvidadas ocasiones como las huelgas de gasolineros (las colas), de camiones (los super vacíos) o de transporte público (todos tarde a currar) en las que el país ha estado casi en pie de guerra como ahora. Pero como a lo que los españolitos nos motiva es el cachondeo, y Dios me libre de meterme con aquellos que viajan por trabajo un viernes víspera de puente, en esta ocasión se ha liado parda porque media España se iba de vacaciones.

No es esto a lo que iba. No sé por qué me suena al típico ejemplo de Teoría Económica de oferta y demanda. La oferta de controladores es escasa, luego el precio (sueldo) es elevado. Y sus reivindicaciones y presiones también. En este caso la oferta por algún motivo que se me escapa y que no me importa averiguar, pero que me suena a regulatorio y no meritorio, el acceso a esta profesión es limitadísimo, cual los gremios en la Edad Media.

Y a ese punto es donde quería llegar. Ya que los descontroladores deben pasar pruebas tan selectivas y arbitrarias para que su genética e indudable talento los permitan disfrutar de un 45% de IRPF, ¿por qué no añadir una marca en alguna distancia de fondo al proceso de selección?

A ver el tablón de anuncios del gremio:

"D. Fulanito Muchosceros, diplomado en Geografía, ha superado con éxito el exigente examen psicotécnico de acceso a la profesión y los sub 3:30 en la maratón de San Sebastián, por lo que es bienvenido al gremio".

"Menganita Troladora ha rebajado en 20 segundos los 43 minutos al diez mil requeridos para obtener su título, con lo que ha accedido al limbo de los controladores".

Y así se lo hemos contado. En próximos análisis de actualidad analizaré por qué nunca aparecen bicicletas en las películas de zombies.