domingo, 9 de enero de 2011
Reinventando a Fernando
Correr es muy ingrato. En cuanto pasan unos días sin entrenar, la forma empieza a resentirse, el cuerpo empieza a habituarse a la vida sedentaria y la mente se va acomodando, con una mezcla de depresión y de pereza inquietante. Depresión por carencia del hábito (¿Adicción a las endorfinas?), pereza para volver a los niveles anteriores. Todo ello con la imposibilidad física de caminar sin dolor por las heridas.
Para salir de este círculo vicioso, he tomado varias decisiones y hacer borrón y cuenta nueva. La primera, desapuntarme del Duathlon de Rivas del mes que viene, para el que no estoy preparado ni voy a estarlo en breve. Fuera presión. Después, algo para engañar a la mente como preparar una nueva hoja de cálculo para llevar mis registros de 2011. Además, un plan práctico de planificación de cuatro semanas para estos casos, casi desde cero.
Y finalmente, un paso adelante. Hoy me lancé al JCI sin reloj, ni prisa, a trotar lo que el cuerpo me pidiera, con mesura. Al cabo de seis kilómetros mis talones me mandaron para chiqueros, dolorido pero con la sensación de haber hecho lo correcto.
Una vez más, I will be back...
lunes, 3 de enero de 2011
Resumen 2010
Empleando un término taurino, estoy para el arrastre. Camino como el cruce de Robocop y el robot del mago de Oz, con una ampolla abierta tamaño 2 euros en cada talón, justo a la altura del contrafuerte del zapato. Cada paso es un suspiro, y qué duros son los zapatos de vestir… voy a intentar venir con pantuflas al trabajo, de esas de cuadros, a ver que tal. Ni en todos los maratones que he corrido he sufrido nada similar, ni durante ni después. Aunque si hubiera sido durante no hubiera terminado, qué dolor.
Menos mal que el triatlón son tres deportes y ahora puedo practicar monoatlón acuático, para que la moral no decaiga por este obligado parón. Si se llama no decaer a la paliza que me ha dado este mediodía en mi calle una muchacha con sus volteos perfectos y elegante brazada.
Para contentarme, como todos los comienzos de año dejo constancia en mi bitácora de un resumen con algunas estadísticas de mis entrenamientos en 2010:
- 1500 kms de carrera a pie
- 2600 kms en bicicleta (no cuento unos 300 para ir al trabajo)
- 200 kms a nado
- 12 días y 8 horas de caña, de media 6 horas semanales
- 4 días y medio corriendo, de los cuales el 75% fueron rodajes de media 4:42 y el resto calidad a 3:38.
- 5 carreras de 10 mil metros o similares
- 1 media maratón
- 1 duatlón largo
- 2 triatlones olímpicos (uno no finalizado por pinchazo)
- 1 triatlón sprint
- 1 travesía
¡Cómo van sumando todos los pocos de los entrenamientos! Ahora esas cifras se me hacen mucho, y aunque rendimientos pasados no implican rentabilidades futuras, de todas ellas hay una que puedo extrapolar a futuro: con mi estructura y condicionantes vitales, mi límite de entrenamiento se encuentra en torno a las 6 horas por semana. Lo que me limita a triatlones “cortos”. Pueden estar tranquilos los ironmanes, pero… ¿y los medio ironmanes…?
viernes, 31 de diciembre de 2010
Shittin' 'n' Shooting
Pero después de dos semanas parado dejando reposar la rodilla no iba a dejar de despedir el año sin correr por un poco de fiesta intestinal. Aunque llegase varios minutos tarde a la salida. Qué expectación! Eso ha gustado mucho al público, qué animación! «Por aquí! Que los pillas!» Me he sentido el prota durante 1 km.
No me gusta rodar las carreras. Ir debajo de mi mejor ritmo me da una sensación de derrota que no me sabe bien, y ver cómo me pasan algunos que en circunstancias normales jamás lo harían. Pero no había otra. Ni la diarrea, ni la rodilla, ni él dolor de gemelos ni las ampollas del estreno de mis clavos me iban a detener. Impresionantes las manchas de. sangre de los calcetines. Estigmas de la vocación. Corredor soy, hasta que las articulaciones nos separen.
Resultado: peor tiempo que en cualquier día de entrenamiento. Única satisfacción: colarme antes que un triatleta de un club rival, que aún no se ha enterado que en las carreras sin chip la meta está donde el tipo con el cuaderno de notas.
Y así fueron las cosas en el 2010... Metas del 2011, manifestaos...