domingo, 16 de enero de 2011
El Hombre Deshabitado
Es difícil adquirir un hábito de estudio, de trabajo, de deporte. Y fácil perderlo. Salvo cuando son malos hábitos, donde la situación se invierte: fácil entrar, difícil.
La lesión de rodilla, las ampollas que no se curan, problemas logísticos, reuniones, comidas y viajes de trabajo,... Pasan las semanas y no termino de remontar. Lo peor, cuanto menos se hace, menos se quiere. Se pierde la rutina y poco a poco desaparece la voluntad, el sentido de lo que se hace. Me apena un poco no disfrutar del vaso por desear la botella. Desdeñar una salida porque las siguientes tarden en llegar.
Necesito una receta para la crisis de motivación. Un plan que sobreviva donde no es posible planificar. ¿Recuperaré mi tiempo? ¿Podré completar algún triatlón de larga distancia alguna vez? ¿Correré algún maratón de nuevo?
domingo, 9 de enero de 2011
Reinventando a Fernando
Correr es muy ingrato. En cuanto pasan unos días sin entrenar, la forma empieza a resentirse, el cuerpo empieza a habituarse a la vida sedentaria y la mente se va acomodando, con una mezcla de depresión y de pereza inquietante. Depresión por carencia del hábito (¿Adicción a las endorfinas?), pereza para volver a los niveles anteriores. Todo ello con la imposibilidad física de caminar sin dolor por las heridas.
Para salir de este círculo vicioso, he tomado varias decisiones y hacer borrón y cuenta nueva. La primera, desapuntarme del Duathlon de Rivas del mes que viene, para el que no estoy preparado ni voy a estarlo en breve. Fuera presión. Después, algo para engañar a la mente como preparar una nueva hoja de cálculo para llevar mis registros de 2011. Además, un plan práctico de planificación de cuatro semanas para estos casos, casi desde cero.
Y finalmente, un paso adelante. Hoy me lancé al JCI sin reloj, ni prisa, a trotar lo que el cuerpo me pidiera, con mesura. Al cabo de seis kilómetros mis talones me mandaron para chiqueros, dolorido pero con la sensación de haber hecho lo correcto.
Una vez más, I will be back...
lunes, 3 de enero de 2011
Resumen 2010
Empleando un término taurino, estoy para el arrastre. Camino como el cruce de Robocop y el robot del mago de Oz, con una ampolla abierta tamaño 2 euros en cada talón, justo a la altura del contrafuerte del zapato. Cada paso es un suspiro, y qué duros son los zapatos de vestir… voy a intentar venir con pantuflas al trabajo, de esas de cuadros, a ver que tal. Ni en todos los maratones que he corrido he sufrido nada similar, ni durante ni después. Aunque si hubiera sido durante no hubiera terminado, qué dolor.
Menos mal que el triatlón son tres deportes y ahora puedo practicar monoatlón acuático, para que la moral no decaiga por este obligado parón. Si se llama no decaer a la paliza que me ha dado este mediodía en mi calle una muchacha con sus volteos perfectos y elegante brazada.
Para contentarme, como todos los comienzos de año dejo constancia en mi bitácora de un resumen con algunas estadísticas de mis entrenamientos en 2010:
- 1500 kms de carrera a pie
- 2600 kms en bicicleta (no cuento unos 300 para ir al trabajo)
- 200 kms a nado
- 12 días y 8 horas de caña, de media 6 horas semanales
- 4 días y medio corriendo, de los cuales el 75% fueron rodajes de media 4:42 y el resto calidad a 3:38.
- 5 carreras de 10 mil metros o similares
- 1 media maratón
- 1 duatlón largo
- 2 triatlones olímpicos (uno no finalizado por pinchazo)
- 1 triatlón sprint
- 1 travesía
¡Cómo van sumando todos los pocos de los entrenamientos! Ahora esas cifras se me hacen mucho, y aunque rendimientos pasados no implican rentabilidades futuras, de todas ellas hay una que puedo extrapolar a futuro: con mi estructura y condicionantes vitales, mi límite de entrenamiento se encuentra en torno a las 6 horas por semana. Lo que me limita a triatlones “cortos”. Pueden estar tranquilos los ironmanes, pero… ¿y los medio ironmanes…?