domingo, 31 de enero de 2010

De sangre fucsia

Hoy tocó salida con los hermanos mayores. No estaba muy fino, ayer por la mañana degusté uno de esos combinados exóticos de agua y tierra: mézclense sin agitar a la Bond una horita de piscina machacando piernas con aletas y pullboy con nueve kilometrillos progresivos, para obtener una sensación de paliza similar a la de una media maratón de 1:40.

Y sin finura, el viento de cara y las traidoras cuestas de la provincia más llana de España, mi patria chica, he sufrido bastante, y no sólo físicamente sino en el amor propio, que se ha visto hollado y follado al ver cómo una y otra vez "peto" en las cuestas y me descuelgo del grupo, no sólo porque me faltan piñones sino porque me faltan coj...

Porque como rápidamente han identificado mis congéneres, necesito cadencia, para mantener un ritmo constante en las subidas, y poder olvidarme de este picorcillo en las cuestas que me ralentiza, y que sólo se me ocurre comparar con la sensación de un sprint a pie cuesta arriba o las últimas series después de una larga tanda de 400.

De momento me han pasado algún ejercicio para mejorar cadencia con la bici estática, que practicaré en las próximas semanas ya que los compromisos laburiales me obligarán a entrenar en gimnasio (pufff) a unas horas tan impertinentes que por no haber no hay ni luz.

Y para mejorar en el plano técnico, lo fácil, esta semana espero recibir mi nuevo cassette con un desarrollo mayor, 11-23, que sin ser excesivo se supone me permitirá subir mejor. Por cierto, he aprendido un montón sobre cambios y desarrollos para poder decidirme. Desconocía por completo que los platos tipo compact de las bicis modernas (50 y 34 dientes) son más pequeños que los clásicos, para pesar menos y permitir una mayor cadencia, al tiempo que con la combinación adecuada de piñones permiten unos desarrollos similares o mejores.

Hay que contar la novatada del día. Si el domingo pasado me fui al suelo casi en parado en una cuesta empinada, hoy pudo ser peor: iba dándolo todo, cuando llegando a un pueblo escucho los avisos de mi grey "¡cuidado! ¡baches!". Un tanto lento de reflejos y bobamente confiado, pasé por encima de unas nuevas líneas rojas, que a partir de ahora denominaré las PLR (putas líneas rojas), que sustituyen a los resaltes en las entradas a los pueblos y zonas residenciales.

Levanté el culo del asiento para con mucho dolor sentir el golpe de mis llantas contra el reborde, y casi instantáneamente ver deshincharse la rueda delantera. Pudo haber sido peor, según me contaron hay experiencias de partirse la tija. Parada del grupo, todos ayudando a arreglar el pinchazo con buen humor y mucho frío (3 grados con viento) y una camaradería envidiable, y a continuar, muy destemplado, con las manos heladas y ganas de llegar a casa ante tanta adversidad. Tres horas y hoy "sólo" 72 kilómetros que se me han antojado pura cuesta.

Creo que mi cuerpo me está enviando sensaciones típicas de llevar varias semanas de carga de volumen, por lo que quizás esté maduro para bajar y meter una competición. No estoy preparando ninguna carrera en concreto, pero me apetece correr algo, las obligadas sesiones de calidad de martes y jueves están siendo si no muy rápidas sí consistentes, y después de varias semanas con salida ciclista larga siento buen fondo. Cualquier día me animo y de un día para otro me apunto a algo, previa bajada de cantidad para afinar.

Aunque me entran dudas, ¿duatlón o popular? ¿10 ó 21? ¿Se animará el aprendiz de triatleta a estrenarse en dos modalidades de la nueva disciplina? ¿Conseguirá el pequeño saltamontes domeñar las cuestas con ruedas como sin ellas? ¿Llegaré a saber calibrar para qué distancia o tiempo estoy preparado como cuando solamente corría? ¿Encontraré un final adecuado para terminar el post y poder irme a la cama?

domingo, 24 de enero de 2010

Week-end Warriors

Alguien me ha hablado sobre este concepto, referido a aquellos deportistas que apenas encuentran tiempo para entrenar a diario y el fin de semana se pegan la paliza. Sin hablar en serio de los problemas de salud que puede ocasionar un ejercicio intenso sin preparación, hoy me he topado con muchos de estos.

Salida al carril de Colmenar desde la academia de policía, domingo 9 de la mañana. Los ciclistas preparan sus cabalgaduras, la mayoría silenciosos y solitarios, algunos en grupo con los mismos colores y los Week-end Warriors, ruidosos y dicharacheros, y confiados como si fuesen a una batalla con mayoría aplastante. Se vocean de coche a coche, y tengo la suerte de que a mi lado un guerrero desenvuelve su nueva espada.

"¡Eh, el fulanito ha cambiado de bici!" Empiezan a congregarse junto al coche, mientras el interfecto desgrana las características técnicas de la máquina. No presto mucha atención, porque me estoy poniendo la sotana fucsia, pero creo que las ruedas del fulano cuestan como toda mi bicibleta y equipamiento juntos. Me calzo mis nuevas botas de invierno, abrocho la cremallera hasta el cuello y salgo hacia el carril, para cruzarme con el capitán araña de los Warriors, un gigante que se ha equivocado de deporte que recibe novedades sobre los asistentes, la nueva bicicleta y de paso me pega una mirada de abajo arriba como si yo fuese un alienígena.

Lamentablemente ahí termina la historia, eché a andar y detrás mío nunca apareció nadie de esta comparsa. Quizás irían cantando, o haciendo picnic. Que pena no presentasen batalla, yo con la bandera de los Tripis buscando pelea y estos de las bicis de a seis mil se me rajan.

Pero sí tuve que ponerme un poco serio con alguien con una mountain bike, tuvo la buena idea de ponerle unas llantas lisas de carretera y salir a buscar víctimas pero topó con quien no debía. Con un poco de pájara me pilló en una cuesta, maldiciendo de nuevo mi falta de piñones, y tuve que sudar un rato detrás de él hasta cazarle y dejarlo atrás definitivamente. No me resigno a dejarme adelantar sin más, menos cuando defiendo el honor de las bicis de carretera y voy con los colores del club. Un Tripi es un Tripi, y es obligación hacerse respetar, peleando aún en la derrota.

Fuera bromas, aunque algo de serio sí hay, no soy hipercompetitivo, pero cuando corro o monto en bici sin objetivos concretos de series, si tengo alguna referencia la aprovecho para darle alegría al recorrido y no dejar que me atrape un ritmo cansino. Es difícil hacer calidad en solitario, y contar con sparrings involuntarios es positivo. Aunque a veces uno sale trasquilado, en un par de ocasiones me han adelantado subiendo o bajando y he tenido que desistir, a riesgo de reventar el caballo.

En todo caso, hay que saber reírse de uno mismo. Hoy, incorporándome al carril bici desde la carretera que va a Cerceda, la cuesta era tan empinadísima que no pude salvarla ni con todo mi peso de pie encima de la bici, y casi en parado me fui al suelo, aprovechando que pasaban un montón de ciclistas para contemplar mi ridículo. En fin, pie a tierra, empujar la bici hasta el final de la cuesta y apretar los dientes los últimos 20 kilómetros sin tregua.

Hoy repetí el recorrido Soto-Manzanares-Cerceda-Colmenar, y aunque amenazaba lluvia y el suelo estaba mojado el sol asomó y pude disfrutar del paisaje. Pero mis expectativas se centraban en las Northwave Fahrenheit, mis nuevas zapatillas de invierno. No puedo decir que haya pasado calor en los pies, pero sí que ha sido el único día de este invierno que me he bajado de la bicicleta y he sentido el suelo. Como no ha llovido no sé como responden empapadas, pero tengo la impresión de que mis pies estarán protegidos exactamente igual.

Y esta fue la crónica desde el carril a Colmenar, donde nunca pasa nada y hoy, lo mismo pero con los pies calientes.

viernes, 22 de enero de 2010

Parte de guerra



Después de 15 días seguidos entrenando, llega el reposo del guerrero. Hoy he decidido tomármelo libre, ya que concurrían temas logísticos importantes y me encontraba un poco cansado. Ya he comentado en ocasiones que el multideporte no es tan difícil de sobrellevar como la carrera, una quincena sin descansar corriendo y estás lesionado. Pero tanto psicológica como físicamente, el pasar de la tierra al agua a las ruedas te permite encadenar más sesiones. A lo mejor estoy diciendo alguna burrada, pero es como yo me encuentro.

Esta semana, varias buenas noticias. La primera, que me voy notando más suelto en el agua, creo que ya tengo identificada una relación de defectos que me intentaré ir quitando poco a poco, insistiendo en la técnica. Para ello tengo todo un repertorio de gatchets: el pullboy, las aletas, las palas... porque lo que me falla sobre todo son las piernas, las abro demasiado al nadar y se me cae el culo para abajo. En todo caso, he bajado tiempo en las series de 500 y mi profe me ha dado la enhorabuena (palabras textuales, "lo flipas tío"; es joven).

También este martes pude concluir sin llegar a la extenuación una buena sesión de calidad, 8x1k/1:30, a 3:55. Además que fui reteniendo la máquina para poder llegar a los ocho, por lo que satisfecho de ir poniéndome en los tiempos de entrenamiento del año pasado. Me ha llevado tres semanas conseguirlos, y estoy convencido que las sesiones largas de bicicleta dan la base para poder entrenar estas series cortas.

Y por fin, llegaron mis zapatillas. Un poco pesados estos de http://www.wiggle.co.uk/, porque han tardado 9 días (os recomiendo que no pidáis el envío preferente, es solamente un engañabobos que no ahorra tiempo, por 5 euros lo único que te ofrecen es que tu pedido es procesado al día siguiente, pero el transportista y el tipo de envío es el mismo). Sin embargo, 30 euros más baratas que la tienda donde las encontré en Madrid, y con todo el género que tienen como diría mi abuela creo que repetiré.

Ahí os dejo una foto, cuando menos son espectaculares, se abrochan con unos cordones por dentro y encima dos velcros asimétricos. El domingo las estreno, casi me apetece que haga frío o lluvia para poder comprobar las propiedades mágicas del gore tex...





domingo, 17 de enero de 2010

En bici a Cerceda

Este fin de semana probé un nuevo recorrido, por el carril ciclista hasta Soto, Manzanares el Real, Cerceda y retorno. Como no me apetecía pasear por el anillo verde sorteando gente y perros, ni cruzar los barrios de las Tablas y San Chinarro con todos sus coches y sus semáforos, puse el portabicis y conduje hasta la puerta de la Academia de Policía para iniciar ahí el recorrido.

Una vez llegado a Soto es sencillo encontrar la carretera a Manzanares, prácticamente cualquier calle que tomes a la izquierda te llevará a ella. Desde ahí hasta Cerceda es todo recto, hay un amplio arcén que te permite sentirte seguro y muy pocos desniveles, algo de agradecer con lo que caía hoy. Desde Cerceda se toma la carretera dirección Madrid - Colmenar Viejo, y siguiendo el desvío hacia Madrid hay una pequeña incorporación que te mete de vuelta al carril. En todo caso puede verse el carril desde la carretera, lo que permite orientarse.

El paisaje parece agradable, con encinares y fincas, y sólo lo parece porque con la niebla y la lluvia no se veía mucho ni apetecía levantar el casco. Se supone que bordea el embalse, y destaca el castillo de Manzanares el Real, junto a la carretera, hermoso. Como curiosidad, he pasado junto a un cuartel enorme, con un montón de tanques aparcados en el patio. También hay un puente romano en el camino, visitable pero no estaba haciendo turismo para parar ni el día era propicio.

Total, 80 kilómetros, os dejo el enlace en los recorridos.

Personalmente la nueva ruta me ha hecho disfrutar, si así se llama volver empapado de arriba abajo, porque me he sentido fuerte, pedaleando con mucha cadencia, y empalmando muchos kilómetros por encima de 30 e incluso 40 km/h pese a las inclemencias. Me hubieran venido bien mis nuevas Fahrenheit, aún en camino, porque ni con tres pares de calcetines y polainas he mantenido los pies calientes, hoy por todo el agua que se ha colado.

Y esta fue la crónica desde el carril ciclista a Soto, donde nunca pasa nada, y hoy, pasaba un Tripi volando bajo.

jueves, 14 de enero de 2010

Consejos para ciclistas urbanos

Con la que está cayendo estos días de nieve y lluvia, muchos compañeros alucinan con que siga viniendo en bicicleta a trabajar, teniendo en cuenta que mi mono de curro es un traje. Por eso siguiendo la serie de posts de equipamiento he pensado subir al blog estos consejos para desplazamientos urbanos en bicicleta para aquellos que tenemos que vestir ropa formal. En España se prodiga poco el uso no recreativo de la bicicleta, por cultura, escasas vías y por la mala folla de los conductores. Afortunadamente cada vez se ven más como yo (estos días no). Ahí van mis consejos:

- La bicicleta debe ser adecuada al tiempo. Lo mejor es una bici de paseo, que permite una posición erguida para ir cómodos, con barra baja para bajar en los semáforos (la mía es de mujer, no tiene) y unas grandes ruedas que las hacen rápidas y cómodas y a su vez permiten cruzar sin problemas los caminos de los parques. Para las inclemencias invernales, con lluvia, hielo o nieve en el suelo como estos días, es mejor la BTT, con más superficie de agarre y tacos. Salvo que tengas grandes desniveles en tu recorrido no necesitarás muchos cambios, con 2 platos y 6 piñones es suficiente.

- Es muy conveniente llevar luces delantera y trasera, ya sea de dinamo o con lamparitas, las de LEDs producen mucha luz, pesan poco y consumen poca batería. También es conveniente llevar un par de cables para asegurar la bici, por un lado el sillín y la rueda trasera y por otro la delantera y el cuadro. Si recurrentemente dejas la bici aparcada en algún sitio, puedes tener siempre enganchado en el sitio un pitón un poco más grueso. En todo caso, el peso que portamos es importante por lo que no podemos pasarnos con el grosor de los cables. No dejes nada que aprecies cuando estaciones la bicicleta, y cuanto más vieja, mejor.

- Siempre es necesario llevar unas pinzas para los pantalones, el plato te los puede romper o se pueden manchar. El casco es siempre recomendable, así como guantes. La ley de Murphy dice que se puede pinchar, como efectivamente sucede, por lo que llevaremos una bolsita bajo el sillín con cámara de repuesto y desmontables, así como una bomba de aire.

- En caso de lluvia, yo me pongo un sobrepantalón y mi gabardina de goretex, así como una gorra y unos guantes del mismo material, y así voy completamente impermeable. Si no quieres comprar tanto equipamiento, hay unos ponchos ligeros de travesía que te cubren por debajo de las rodillas y hacen una función similar, aunque son más incómodos cuando sopla viento. Cuando hace mucho frío, utilizo unas orejeras de esquí o el pasamontañas de la bici de carretera.

- Para mí el calor es lo peor. Para no sudar, lo más recomendable es bajar el ritmo de pedaleo (a 12 km/k apenas se suda), dejar la americana en una percha en el trabajo y evitar colgarte mochilas a la espalda. Yo tengo un transportín que se instala fácilmente en la tija y ahí llevo la mochila.

- Planifica bien tu desplazamiento evitando las calles con mucho tráfico, tanto rodado como peatonal. Mucho cuidado siempre, los coches, especialmente a primera hora de la mañana, tienen vida propia y no respetan nada. Cuando ruedes entre ellos, hazte valer, como las motos, y reclama tu propio espacio. Si te vas al bordillo tú sólo, además de poderte estrellar contra alguna puerta que se abre o algún coche que se incorpora de repente, te cerrarán más. Ojo con los peatones, pagan con el ciclista su impotencia ante los coches y no suelen ceder el paso, por lo que por lo generalmente tenemos enemigos a pie y a cuatro ruedas.

A disfrutar. Poder ir al trabajo en bici es un placer y un privilegio. Es divertido, sano, económico… y todo suma en las piernas.

martes, 12 de enero de 2010

Patinando en el Juan Carlos

Menudo diíta, y ya van muchos seguidos. Este mediodía no tocaba piscina sino correr, y solamente me he cruzado con el Futinerus Maripoppins, que con lo ridículo que se le ve braceando como un manco y sujetando tieso el paraguas, hay que reconocer lo voluntarioso del señor de marras. Sólo he rodado 5 kilómetros, pero forzarme a salir ya ha sido un logro: además de las reuniones tóxicas de última hora y las inclemencias, el chapapote de agua y nieve que llenaba aceras y caminos era un riesgo para la estabilidad. En cuanto he pisado los caminos del Juan Carlos he salido al asfalto “escaldado”, y no por el frío sino por los resbalones. Mañana será otro día.

 

lunes, 11 de enero de 2010

Nevada en Madrid

Aquí es el tema de conversación, todo el mundo empalmao con lo que ha tardado el metro o cómo ha venido en coche. Os dejo un par de videos.



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domingo, 10 de enero de 2010

Pasando frío por la sierra madrileña

El día prometía nieve, como bien cumplió después de la siesta, pero con un amanecer despejado y el sol brillando (no calentando), a las 9 me encontré con Domingo, un compañero de la mina, para hacer la enésima subida a Soto. Esta vez, vestido con los colores de Tripi para que me lean justo encima del pandero quien les adelanta (es literal, ahí está escrito el nombre del club).

Así empezamos a trepar con más miserias que honra, porque a 4 bajo cero que marcaba el hotel Foxá junto a la carretera de Tres Cantos los deditos de manos y pies empezaban a protestar por nuestra valentía. No obstante, después de un rifirafe con un ciclista del club Norte de SS de los Reyes resultamos victoriosos y conquistamos Soto, no sin haber aprendido con dolor que mis piñoncillos son mala cosa cuando se trata de subir cuestas. Nota mental, poner un desarrollo mayor en cuanto pueda.

Y por el camino, aprendí también que el agua se congela en el bidón, no así el isostar o similares, que por ser soluciones con azúcar requieren una temperatura inferior. Gracias a eso pudimos beber, aunque la gusa me estuvo asaltando durante el recorrido de vuelta, porque a más frío, más consumo de calorías (al final, según mi Garmin, casi 5.000 kcal en 85 kms).

Pese a lo duro del día, no he pasado frío equipado con la malla larga y la chaqueta de los Tripis, una camiseta larga y otra corta, pasamontañas y dos pares de guantes. Sin embargo, mis pies casi se han congelado con mis zapatillas de verano, dos pares de calcetines, polainas y unas bolsas de plástico. He tardado casi 15 minutos en recuperar la sensación en los pies, en el baño con agua caliente y bastante dolor.

Me sorprende la desinformación en cuanto a zapatillas de ciclismo: investigando he sabido que hay zapatillas de invierno, y encontrado dos modelos específicamente de invierno a un precio medianamente asequible, las Northwave Fahrenheit y las Shimano RW80. Y solamente las he encontrado en internet, en ninguna tienda las he visto salvo en catálogo, y encima agotadas.

Por lo demás, buscando en foros y hablando con gente etc. únicamente se encuentran consejos poco útiles como ponerse bolsas de plástico, escarpines de neopreno y demás inventos que a mí no me han funcionado, porque he llegado a la conclusión de que si tus zapatillas son muy aireadas como las mías, nada de eso sirve. Lo he podido contrastar probándome unas normales y pasando la mitad de frío. Así que me he encargado unas Fahrenheit en http://www.wiggle.uk.co/, una tienda muy completa y con portes gratis a partir de 100 euros. Ya os contaré el resultado.

jueves, 7 de enero de 2010

Nevando en el Juan Carlos

O más bien ventisca. Impone un poco salir a correr bajo la nieve, especialmente si los telediarios no dejan de bombardear con los muchísimos bajo cero de allende los Pirineos. No digo que no sea peligroso para la circulación, pero no para la sanguínea. En una marquesina marcaban +3º, lo que no es excesivamente frío, una vez que el cuerpo entra en calor con esa temperatura sobran hasta los guantes. En cierta ocasión alguien me preguntó si cuando había varios grados bajo cero no se podrían congelar los pulmones; quizás fuera familiar del tipo que me cruzo corriendo con un paraguas abierto.

 

Por eso, hoy con retraso tocaba disfrutar de paisaje navideño. Lo que sobraba era el dios Eolo soplando fuerte, el muy cabroncete reteniéndome mientras divertido me escupía cristalillos de hielo a la cara. Pero a mí y a los otros tres que nos hemos saludado con complicidad en el JC1, plín. Mucho peor aún es tener que volver en bicicleta al trabajo después de la ducha caliente, otra vez bajo la nieve.

 

Y esta fue la crónica del Juan Carlos de hoy, donde los corredores son duros y los triatletas, sobre la media.

lunes, 4 de enero de 2010

El Rey (del) Juan Carlos

Que se joda el tiempo. Otro día más sin parar de llover, pero cuando suena la bocina de la fábrica el osado empleado se coloca la gabardina de goretex que dejó el Viejo Pascuero para estos casos y su gorra, y se lanza en bicicleta bajo la lluvia caminito del JuanCar. Y de camino, mis ojos no dan crédito, me cruzo con un superglobero…, no, un ultraglobero corriendo bajo la lluvia ¡con paraguas! Como para hacerle un exorcismo, pero membrillo, ¿no has leído los consejos de corriendoeneljuancarlos? Una gorra de goretex y vas que chutas… a este nuevo espécimen descubierto hoy lo bautizaré Futinerus Maripoppins.

 

En todo caso, para rubricar los buenos propósitos del primer día del resto de mi vida, he navegado 10 kilómetros en algo menos de 45 minutos entre caminos encharcados, porque tú lo vales. Como banda sonora, el sorprendente y relajante sonido del agua golpeando contra la superficie calma del lago, el chapoteo de mis zapatillas y mi respiración. Como dicen los esnobísimos de marketing de Apple, toma powersong.

 

Y esta fue la crónica desde el Juan Carlos, donde nunca pasa nada y hoy, por agua.

domingo, 3 de enero de 2010

Resumen 2009

Me gusta dejar constancia de mi entrenamiento (y competición) anual en un post, para releerlo al cabo del tiempo y comparar la evolución. Este año es diferente a los anteriores, ya que prácticamente en la mitad de año cambié mis rutinas para acoplarme a mis nuevos entrenamientos de triatlón.

Por cierto, hace no muchos días me he enrolado en las filas del Triatlón Pisuerga, más conocidos como los Tripis o los demonios fucsias, por el color de la equipación. Esto último me lo he inventado yo, pero ¿a qué mola? En todo caso, en todas las carreras a pie en las que he participado, el que corre con la ropa de los Tripis posee un sello de calidad, y en no pocas ocasiones en mi vida anterior de corredor llegaba satisfecho a meta por haber adelantado a alguno/s. Hace tiempo que no sucede, ahora que me apabullan en la piscina mis hercúleos compañeros Tripis (de hecho, hasta ellas lo hacen), pero todo se nadará...

Mi metamorfosis se observa en los números: este año he entrenado 245 horas, corriendo un total de 2.348 kilómetros. El año pasado entrené menos horas, 211, aunque corrí más kilómetros, 2.712. Esto es porque en la segunda mitad de 2009 he nadado 95 kilómetros y montado en bicicleta unos 900, sin tener en cuenta los que hago para ir a trabajar (de 5 a 10 diarios). Primera conclusión, entreno más horas desde que preparo triatlón (el cálculo promedio semanal pasó de 4,5 horas semanales la primera mitad a 4,85 la segunda).

Si en la primera mitad de 2009 corrí unos 60 kilómetros de media por semana (por 52 en 2008), al final la media bajó a 45. Pero el ritmo medio de 2008 fue de 4:40 (incluyendo calidad y rodajes), y en 2009 4:34. Segunda conclusión: en 2009 estoy corriendo más rápido, y he reducido las sesiones de carrera pero he mejorado la calidad.

En lo que respecta a competiciones, la primera mitad del año coseché la buena forma de finales de 2008, y obtuve mis mejores marcas en Media (1:23) y Maratón (3:04), reduciendo en 6 minutos mi mejor tiempo en Media de 2008 y en 7 minutos en Maratón de 2007. Teniendo en cuenta que ambos resultados fueron en la durísima Madrid, estoy satisfecho.

Me queda el mal sabor de boca de finales del año pasado: si en 2008 corrí 8 carreras entre septiembre y diciembre, en el mismo periodo de 2009 solamente dos. Muchos viajes y carga de trabajo, virus, puentes fuera, bodas, compromisos familiares y francachelas varias redujeron notoriamente mis entrenamientos y competiciones. Eso se ha notado, me he quedado in albis en los mejores 10 miles del año: CSIC, Canillejas, Aranjuez... por lo que ni he cosechado resultados ni actualmente estoy nada finu, porque competir es un entrenamiento fantástico.

Pero como he leído en un libro muy interesante que tengo entre manos, "La Gárgola", no hay que pensar en todo el recorrido sino sólo en los primeros pasos, por lo que poco a poco empezaré a recuperar forma y ponerme a tono para mi debut en triatlón en 2009. Estoy convencido que apuntarme a los Tripis va a ser un revulsivo para mi motivación, aunque ahora me lleven con el gancho al cuello. También llegué al Retiro siendo un globerillo y salí con la cabeza alta y la lección aprendida.


I'm back.

viernes, 1 de enero de 2010

¡¡¡Feliz 2010!!!

Hace un rato felicité el cumpleaños a Beni, "Il Cavalieri", y me habló sobre mis compis del Retiro que iban a correr la San Silvestre Internacional. Me dio la misma envidia que si hubieran saltado sobre Normandía el día D, y yo me lo perdiera...

Mucha suerte, porque yo no he podido correr hoy la tradicional carrera de final de año, el Cross de las 12 Uvas de Valladolid (a cambio, he nadado 50', que falta me hace), y a todos los que compartimos pasión por el deporte,

Feliz 2010!, para vosotros y vuestro "soporte logístico" (familia, novi@s, amig@s) que permiten que vivamos la vida con la intensidad que nosotros conocemos.